La infancia es un periodo fundamental en la vida de todo individuo. La personalidad de cada niño se desarrolla durante los primeros años de su vida con sus padres y/u otros adultos. Estas primeras relaciones humanas son cruciales en la vida de un niño e influyen más tarde en su desarrollo emocional. A través de estas relaciones los niños aprenden a comunicarse con el mundo y consigo mismos.
Así pues, los adultos desempeñan un papel fundamental: son modelos y guías para el crecimiento y el desarrollo psicoemocional de sus hijos. Los niños aprenden de sus padres los valores, creencias, modelos educativos y rituales familiares que les acompañarán durante toda su vida.
Los padres desempeñan un papel esencial en la terapia. Son parte integrante de ella, y mi tarea consiste en apoyar al niño y a la familia proporcionándoles herramientas que les ayuden a afrontar las dificultades que se les presenten.
Durante la infancia, los niños están en constante desarrollo y cambio, lo cual es normal y necesario siempre que puedan afrontarlo sin demasiados problemas. Sin embargo, pueden producirse acontecimientos estresantes y difíciles que causen dificultades que afecten a su funcionamiento normal. La separación o el divorcio de los padres, los malos tratos, el abandono, el duelo, la enfermedad, los problemas escolares, las dificultades en las relaciones sociales... son acontecimientos que, en la mayoría de los casos, provocan un gran sufrimiento en los niños.
Este sufrimiento puede expresarse de forma muy diferente según la edad, la personalidad y la naturaleza de los problemas. Los padres, preocupados o informados por su entorno o el colegio, deciden pedir cita para su hijo, que a menudo se siente aliviado y motivado al saber que puede beneficiarse de una ayuda para afrontar una situación o experiencia dolorosa.
En la terapia con un niño, la comunicación es esencial, pero los niños a menudo no tienen las mismas habilidades de comunicación verbal que un adulto ni tienen el mismo nivel de comprensión de las dificultades que experimentan. Utilizando herramientas de mediación como el dibujo, los juegos y los libros, se pueden abordar estas dificultades y tratarlas con más delicadeza.
He aquí algunos signos que podrían indicar el sufrimiento de un niño y que a menudo son el motivo de una solicitud de atención terapéutica:
Estos síntomas no son específicos de un problema concreto y pueden atribuirse a diversos factores. Si observas alguno de estos comportamientos en tu hijo.a , es esencial que consultes a un pediatra o a un especialista en salud mental para una evaluación y asesoramiento adecuados.
La transición de niño a adulto es una etapa crucial, acompañada de numerosos cambios físicos, psicológicos y sociales, incertidumbres, nuevas exigencias y adaptaciones constantes.
El problema surge cuando los cambios normales de esta fase se hacen difíciles de gestionar y aparecen síntomas como ansiedad, depresión, trastornos del sueño, trastornos de la alimentación, dificultades en la escuela, comportamiento agresivo o violento hacia uno mismo o hacia los demás, trastornos del comportamiento, fobia social, aislamiento, conductas de riesgo o adicciones, trastornos de la autoimagen, baja autoestima, etc
Las sesiones terapéuticas pueden ser cruciales para ayudar a los adolescentes a superar estas dificultades Mi objetivo es desarrollar una relación de confianza y crear un entorno en el que el adolescente se sienta acogido y escuchado sin ser juzgado.
Aunque en la mayoría de los casos los padres están en el origen de la petición de apoyo, siempre dejo que sea el adolescente quien decida si continuar o no con nuestro trabajo. Me parece esencial que el adolescente se comprometa plenamente con el proceso terapéutico y quiera continuar para beneficiarse de él.
Aunque en la mayoría de los casos los padres están en el origen de la solicitud de apoyo, siempre dejo que sea el adolescente quien decida si continuar o no nuestro trabajo. Me parece esencial que el adolescente esté plenamente comprometido con el proceso terapéutico y quiera continuar para beneficiarse de él. La colaboración con los padres es inestimable. Si los padres entienden lo que es normal y lo que no en la adolescencia, sabrán cuándo y cómo actuar. Si entienden lo que su hijo adolescente está viviendo y espera de ellos en esta etapa de su vida, les será más fácil responder a las necesidades específicas del adolescente y será más fácil volver al equilibrio familiar.
¿Tienes :
¿Ansiedad, depresión, estrés, fobias, miedos...?
¿Problemas para relacionarte con los miembros de tu familia, tus amigos, tus colegas, tu jefe, etc.?
¿Dificultades para hacerte valer, expresar tus emociones, establecer o gestionar relaciones sociales?
¿Dolencias que te impiden disfrutar de la vida?
¿Traumas que te encierran en una vida de angustia y sufrimiento?
¿Necesitas hacer un trabajo personal que te ayude a conocerte mejor, conocer tus verdaderos valores, tus objetivos vitales, tu identidad, tu crecimiento personal?
¿Necesitas encontrar un sentido a tu vida?
Estás en el lugar correcto.
Soy muy consciente de que buscar ayuda psicológica de alguien que no conoces es un proceso personal nada sencillo. lo cual no es fácil.
Llamar a un psicólogo es una decisión que puede llevar tiempo. Es un momento en el que te haces preguntas, en el que dudas: "No estoy bien, pero ya se me pasará", "Cuando esté de vacaciones puede que me encuentre mejor", "¿Para qué sirve hablar con alguien que no conozco?", "¿De verdad necesito terapia?
También es el momento en que te das cuenta de que no tienes, o ya no tienes, los recursos necesarios para afrontar una situación que te causa dolor. Y darse cuenta de ello no es nada fácil.
Pero sea como fuere, este paso tan valiente corresponde a una necesidad personal e íntima de ser escuchado, apoyado e incluso aconsejado cuando uno se encuentra impotente para afrontar sus propias preguntas y sufrimientos.
A veces, unas pocas sesiones pueden ayudar a desbloquear una situación que, hasta el momento, ha provocado estrés, ansiedad, angustia, tristeza, incomprensión, sentimientos de impotencia, etc.
Otras veces, en función de las necesidades y objetivos, un acompañamiento terapéutico más largo (pero determinado en el tiempo) permitirá comprender mejor las emociones, los sentimientos, los interrogantes, las dificultades y los bloqueos:
- Trabajando sobre tus recursos, competencias, necesidades y valores,
- Ayudándote a adquirir nuevas herramientas y a desarrollar estrategias más eficaces para superar tus dificultades.
- Trabajando tu autoconfianza, tu libertad y tu autorrealización.
Todo ello a través del trabajo sobre tu propia historia y sobre los mecanismos de protección que en su momento fueron útiles, pero que hoy en día ya no lo son en absoluto.
Y comprendiendo, en definitiva, que aunque no podamos volver atrás para cambiar nuestro pasado, sí podemos elegir cómo afrontarlo y seguir adelante desde donde estamos para cambiar el final.