El dolor crónico y expatriación representa un problema de salud a nivel mundial. Su diagnóstico a menudo plantea un reto, y su tratamiento se complica cuando su causa es multifactorial. Las repercusiones más frecuentes en la esfera psicológica implican, entre otras, ansiedad, ira, miedo, frustración o depresión que, a su vez, contribuyen a aumentar la percepción del dolor. Las consecuencias socio-familiares, económicas y laborales son múltiples y generan, a causa de la invalidez y la dependencia que provocan, cambios importantes en la vida de las personas que lo padecen y sus familias.
Les conséquences socio-familiales, économiques et au travail, sont multiples et génèrent, à cause notamment du handicap et de la dépendance, des changements importants dans la vie des personnes douloureuses et de leurs familles.
La necesidad de fármacos para aliviar el dolor se convierte en un factor de riesgo potencial de uso, abuso y autoprescripción, no sólo de analgésicos, sino también de tranquilizantes y de antidepresivos, entre otros.
En su tratamiento, además de los aspectos físicos del dolor, es fundamental tener en cuenta los componentes emocional, afectivo, conductual y social.
El dolor agudo es, sobre todo, una señal de alarma que se siente cuando los tejidos están dañados (tras un corte o una quemadura, por ejemplo). Tiene una función protectora porque impide que la persona adopte comportamientos que aumentarían el daño.
El dolor fomenta comportamientos que evitan o reducen las lesiones. La aparición del dolor agudo es repentina. Nunca dura más de seis meses y su remisión es paralela a la de la causa.
Pero a veces el dolor persiste más de seis meses y es resistente a los tratamientos habituales. Es lo que se conoce como dolor agudo. Está presente aunque la enfermedad o lesión inicial se haya tratado y curado clínicamente. Aumenta, disminuye, desaparece o reaparece sin que siempre sepamos por qué. Es invasiva, tanto moral como físicamente.
Conlleva un deterioro significativo y progresivo de las capacidades funcionales y relacionales del paciente. A diferencia del dolor agudo, el dolor crónico no siempre tiene una causa conocida o identificable, y a veces no hay tratamiento disponible para curar el problema subyacente.
Las dificultades encontradas, más a menudo, cuando se sufre de dolor crónico, y que se añaden a aquellas encontradas en situación normal de expatriación, pueden ser, entre otras:
-La distancia:
el hecho de estar lejos de la familia, de los amigos, o de todo aquello conocido que dé seguridad complica indiscutiblemente la situación. El entorno, en la distancia, se preocupa más y se sienten frustrados por no poder ofrecer una ayuda directa. La diferencia horaria dificulta la comunicación.
-La La lengua extranjerael hecho de no hablar -o no suficientemente bien- la lengua del pais de residencia dificulta considerablemente la comunicación con la gente local o el cuerpo médico. Esto dificulta también la toma de citas, la comprensión de las informaciones y de los exámenes médicos, la estancia en el hospital, la dificultad o imposibilidad de seguir un acompañamiento psicológico, la comunicación con los otros pacientes, con los farmacéuticos…
- El sistema sanitariosegún el pais donde se viva, el sistema sanitario puede estar más o menos desarrollado. La calidad de los servicios puede ser insuficiente y por este motivo, hay veces, que hay que marcharse a otro lugar en busca de un tratamiento adecuado y de mejor calidad. El coste de los tratamientos puede llegar a ser muy elevado. A todo esto se añade el absentismo o la imposibilidad de trabajar, lo que puede llevar a perder el trabajo. La situación económica puede volverse rápidamente muy difícil y causar un gran ansiedad.
- El cuidado de los niñoscuando se sufre de dolor crónico, el día a día es un constante desafío. A la dificultad de ocuparse de uno mismo, se añade la enorme dificultad de ocuparse de los niños y más aún si éstos son pequeños y se vive en países donde la ayuda doméstica no es asequible y la educación no es obligatoria antes de los 5 años.
- El sentimiento de aislamientoa menudo el entorno más cercano no entiende exactamente por lo que la persona que sufre está atravesando. No comprenden del todo, el sufrimiento cotidiano -físico y emocional- y a veces piensan que la persona exagera o no se quiere esforzar. Esto añade un sentimiento de aislamiento y soledad, un sentimiento de injusticia y de incomprensión que aísla todavía más a la persona.
Todas estas dificultades llevan a cuestionarse de forma recurrente si se tomó, al expatriarse, la decisión adecuada y si hay que volver al pais de origen o hay que quedarse. La decisión final no es tarea fácil al entrar en juego múltiples factores como la posibilidad de tener un puesto de trabajo en el país de origen, una residencia, la posibilidad de continuar los tratamientos, los estudios de los hijos…
Un enfoque multidisciplinar es esencial para la mayoría de las personas que sufren de dolor crónico, que se acompaña, en la mayoría de los casos como ya hemos dicho, de problemas psicológicos y funcionales. Así, el trabajo de colaboración entre los médicos, los psicólogos, los fisioterapeutas, los osteópatas, o los sofrólogos, aporta, indudablemente, mejores resultados.
El éxito de un buen acompañamiento de la gestión del dolor crónico se basa en tres pilares indisociables:
Cada uno posee la misma importancia en el proceso de recuperación, o al menos, en la mejora de los síntomas. Los tres son complementarios y ello les dota de una gran fuerza de acción. La eficacia del programa se basa en la buena sinergia entre ellos.
En cuanto al tratamiento farmacológico, si se han prescrito medicamentos, habrá que seguir tomándolos. Cuando se empiece a sentir las primeras mejoras, se podrá consultar con su médico con el fin de adaptar el tratamiento en función del bienestar conseguido.
El objetivo final es el de componer un programa propio y personal e ir adaptándolo en función de la evolución que constate la persona. Tomará así las riendas, si no de su curación, sí de una mejora y de un alivio importante de su situación, ¡lo que no es poco!